martes, 28 de octubre de 2008

TONGARIRO Y TAUPO

El Parque Nacional Tongariro esta formado por tres volcanes, uno de ellos activo, y en la zona se pueden hacer varios trekkings considerados entre los mejores que se pueden hacer en Nueva Zelanda. Uno de ellos, el Tongariro crossing, se considera el mejor trekking de un día que se puede hacer en este país y nuestra intención era dedicar un día a ello. Para ello nos desplazamos hasta el pueblo de National Park donde nos hospedamos en el Tongariro Crossing Lodge, un alojamiento tipo casa rural con diferentes tipos de habitaciones disponibles muy acogedoras y  atendido por una amabilísima familia neozelandesa que se desvivió por atendernos y responder a todas nuestras consultas. 

Personalmente este trekking era una de las cosas que mas me apetecía de todo el viaje pero... el caso es que cuando llegamos allí nos informaron de que no había condiciones para ello porque en los cráteres que había que atravesar a lo largo de la caminata (a unos 1800 metros de altitud), había unos dos metros de nieve además de hielo en diferentes tramos, lo que convertía la caminata en algo muy peligroso sin el equipo y, sobretodo, la preparación necesaria. De hecho no permitían contratar guias de montana (tampoco era nuestra intención hacerlo en esas condiciones) para hacerlo; si alguien se aventuraba a ello era por su cuenta y riesgo.

Conclusión, nos quedamos compuestos y sin trekking y, personalmente, con un chasco de los que hacen historia. Nos dijeron que la semana anterior lo había estado haciendo mucha gente pero nosotros no tuvimos esa suerte. Así que optamos por coger el coche y subir a echar un vistazo a la estación de esquí de Mount Ruapehu (para los adictos a las películas del Señor de los anillos, es donde se rodaron los escenarios de Mordor), por si se terciaba alquilar unos esquíes y pasar el rato. No teníamos muchas mas opciones, la verdad. El caso es que arriba, aparte de bastante niebla, había bastante ventisca y aunque había un par de remontes abiertos al final no nos animamos, por lo que después de pasar un rato en la estación tomando algo caliente optamos por bajar al pueblo de nuevo y tomarnos el día como de descanso. No nos venia tampoco mal pero no era lo que queríamos hacer ese día así que la sensación final es la del chasco que me llevé. Por otra parte no teníamos opción de dejarlo para otro momento porque teníamos el tiempo justo y, además, se preveía que las condiciones de la ruta se mantuviesen e, incluso, empeorasen durante los siguientes días. En el centro de información del parque había gente que tenia previsto hacer la otra ruta que hay y que lleva cuatro días. Ignoro lo que harían ellos pero si nosotros estábamos disgustados, ellos ni os cuento.

Al final, como digo, pasamos el día descansando y, al menos yo, haciendo planes para el resto del viaje. Por mi parte tomé un par de decisiones. la primera, que no iba a tener mas remedio que volver a Nueva Zelanda (eso si, mas avanzadas las estaciones cálidas) para poder hacer al menos los dos trekkings que en este viaje quería haber hecho y que me he quedado con las ganas: el de Tongariro y el Milford Track, en la isla sur (cuatro días); y la segunda decisión implicaba modificar ligeramente el itinerario previsto para el final del viaje e incluir una nueva escala a modo de desquite, que consistía en tomar un avión desde Sydney e ir hasta Uluru a hacer una noche. Esto no estaba previsto pero en vista del fiasco decidí darme un pequeño homenaje a modo de compensación.

Al día siguiente continuamos viaje hacia el lago Taupo, el mas grande de Nueva Zelanda, donde íbamos a pasar un día antes de llegar a Wellington. En los alrededores hay también varios parques termales pues está en la misma zona volcánica en la que hemos estado en los últimos días. Ahora bien, como ya habíamos visitado varios cuando estuvimos en Rotorua decidimos prescindir de ellos y conocer otros lugares. así que nos fuimos a ver las Huka falls, en las afueras de la ciudad.
 
Una vez que conoces lugares como las cataratas de Iguazú, entre Argentina y Brasil, o las Victoria, entre Zimbabwe y Zambia, a priori parece que no tendrían nada de espectacular las Huka, con una altura de unos diez metros. Sin embargo lo son, porque el caudal que arrojan es de media unos 220.000 litros por segundo, lo que es un disparate de agua. Al lago Taupo le llega gran cantidad de agua al día de todos los ríos y torrentes que descargan en él y el unico desagüe que tiene es un estrecho río en el que están las Huka falls, así que el pequeño desnivel que hay y que pasaría desapercibido en cualquier otro lugar del mundo o, incluso, del país da como resultado una cascada espectacular por la inmensa fuerza del agua que cae por ellas.

Apenas unos kilómetros mas abajo de las Huka hay un embalse perteneciente a una central que tienen que abrir todos los días porque si no se desbordaría. Y como eso lo hacen siempre a la misma hora, concretamente a las dos del mediodía, nos fuimos a ver como un pequeño riachuelo en un desfiladero situado mas abajo de la central se convertía en cuestión de minutos en un río caudalosísimo y mas que adecuado para hacer rafting. Realmente es un espectáculo curioso. Por la tarde yo me dediqué a cerrar todo lo referente a mi escapada a Uluru, mientras el resto fueron a hacer un salto en paracaídas. Taupo está considerada como la capital mundial del salto en paracaídas, así que una de las actividades estrella de la zona es tirarse desde un avión (siempre amarrado a un saltador profesional, que quede claro). A mi no me atraía la idea porque preferiría hacer un cursillo completo y acabar saltando sólo, pero a estos les apetecía así que se fueron a la tarde (cuando mejoró el tiempo, pues a la mañana había llovido a ratos) a hacerlo. La verdad es que volvieron encantados.

Al día siguiente teníamos que madrugar para coger un vuelo rumbo a Wellington, así que optamos por cenar pronto (en un restaurante italiano bastante mediocre, por cierto) y retirarnos al hotel a descansar.

martes, 21 de octubre de 2008

ROTORUA

El plan de viaje hasta Rotorua consistía en tomar un avión a primera hora con destino Auckland para ganar tiempo, ya que el desplazamiento en coche nos llevaría un montón de horas por una zona que ya habíamos recorrido, y desde allí recoger otro coche de alquiler para ir primero a Waitomo a conocer unas cuevas bastante famosas por la inmensa cantidad de luciérnagas que las habitan, continuando después de eso hasta la ciudad de Rotorua, uno de los principales centros termales de Nueva Zelanda.

Pero no ganamos mucho tiempo que se diga porque nuestro vuelo, que salia a las 6 de la mañana, lo cancelaron por la niebla y no nos fuimos de allí hasta las 9 y media, después de pasar mas de 4 horas en un minúsculo aeropuerto en el que no había ni una triste cafetería, que tampoco era muy necesaria porque de allí solo salen cinco vuelos al día en aviones de hélice de 19 plazas.

Al final llegamos a Waitomo a las 2 y pico de la tarde y nos fuimos casi directos a las cuevas, donde el plan era entrar con un guia y recorrer una parte enfundados en un traje de neopreno y flotando en un neumático. Y eso fue lo que hicimos. Una vez mas el agua estaba helada (unos 12 grados) y como el traje que te dejan no te ajusta del todo bien cada vez que entraba algo de agua... imaginad, pero, al menos, fue divertido. El guia estaba como una cabra y la aventurilla sale algo cara pero como novedad, para alguien que nunca se haya metido a una cueva de esa forma, esta bien.

Y al terminar allí seguimos viaje hasta la ciudad de Rotorua, considerada la capital termal de Nueva Zelanda por la gran concentración de fuentes termales que hay por la zona. La ciudad tiene un permanente olor a huevos podridos que se te mete por la nariz desde que llegas y que no te quitas de encima hasta bastante después de marcharte de allí. Por toda la ciudad se ven chorros de vapor en mitad de los jardines y hay muchas zonas cerradas al paso porque las aguas y vapores que brotan de ahí están a altas temperaturas, pero lo que caracteriza realmente a esa ciudad es su olor. A mi me costo un buen rato adaptarme.

Nosotros allí visitamos dos de los muchos parques geotérmicos que hay por la zona. Algunos funcionan también como balneario y te puedes alojar en ellos. Sin embargo nos decidimos por dos que están a las afueras de la ciudad, en la carretera que va dirección Taupo. El primero al que fuimos es Wai-o-Tapu, por la sencilla razón de que todas las mañanas a las 10.15am hacen brotar un geiser bastante famoso llamado Lady Knox, cuyo chorro alcanza a veces hasta los 30 metros de altura. Lo consiguen mediante el sencillo truco de echar un poco de detergente de lavadora. La verdad es que es un poco turistada, pero como el parque en si es bastante mas espectacular que ese geiser, vale la pena acercarse hasta allí y, ya puestos, aprovechar el numerito de las 10.15. Porque por todo ese parque hay diseminados estanques naturales que por acción de los diferentes minerales presentes por esa zona tienen una gama de colores que son realmente llamativos.

El otro parque que visitamos es el de Waimangu, a unos kilómetros del anterior y bastante diferente porque en si es un valle que se creo tras una erupción del volcán Tarawera hace poco mas de un siglo. Recorrerlo entero lleva entre tres y cuatro horas y, además, cabe la posibilidad de hacer un pequeño crucero en barco por un lago formado tras la erupción. Nosotros lo hicimos y la verdad es que no vale la pena. No deja de ser un simple paseo en barco y en mi opinión lo que cuesta (unos 20E por cabeza por 45 minutos de viaje) es mucho para lo poco que se ve. Sin embargo el treking por el valle es realmente interesante, con algunas imágenes francamente impresionantes como el Crater Inferno, un enorme estanque de color azul celeste.

Finalizado el recorrido por el valle continuamos viaje hasta nuestro siguiente destino, el Parque Nacional Tongariro, llamado a ser uno de los lugares estrella del viaje y, por lo que después contare, una enorme decepción.

viernes, 17 de octubre de 2008

BAY OF ISLANDS

El nombre de Bay of Islands describe perfectamente el lugar. Son multitud de pequeñas islitas muy juntas entre si, habitadas unas, deshabitadas las otras, algunas con pequeños pueblitos, otras con algún pequeño resort u hotelillo y otras simplemente con algunas granjas de ovejas. La idea allí era, por un lado, hacer un crucero de un día por la bahía y, si se presentaba la ocasión, nadar entre los delfines que hay en esas aguas; y por otra parte visitar los pueblitos de la zona.

El mas poblado de todos es Paihia. Realmente no es mas que un minipueblo en el que si quitásemos todos los hoteles, moteles, alojamientos para mochileros... y las oficinas de las agencias que se dedican a organizar los cruceros, vuelos panorámicos y demás, apenas si quedarían unos centenares de habitantes incrustados en un paisaje, eso si, casi idílico. Pero realmente merece la pena ir hasta allí a pasar unos días.

Apenas a dos kilómetros esta situado Waitangi, lugar de gran significación histórica para los neozelandeses porque fue allí donde se firmo el tratado de paz entre Reino Unido y los jefes de las tribus maoríes que reconocía a Nueva Zelanda como una nación bajo soberanía británica en la que todos sus habitantes, ya fuesen los descendientes de los británicos como los maoríes, eran iguales. Y el otro pueblo que hay por esa zona y bien merece una visita es Russell, situado enfrente de Paihia y al que se puede llegar en ferry (no llega a los 15 minutos) o dando un rodeo por carretera de unos 15 km. Es un pequeño pueblo de apenas unos cientos de habitantes y muy coqueto. El paseo da para poco pero las vistas de la bahía por la tarde merecen la pena, siempre y cuando el tiempo acompañe. Además se come estupendamente.

Nosotros dedicamos la primera tarde que estuvimos allí a dar un paseo por Paihia, donde teníamos el hotel, que en si suponía recorrerte el puerto y, de paso, echar un vistazo a los restaurantes. Y al día siguiente embarcamos para recorrer la bahía en un crucero de día completo y, si teníamos la oportunidad, darnos un baño con los delfines que habitan en ella. El día fue como todos hasta la fecha, en unas zonas hacia sol y a un par de kilómetros llovía a mares, así que tuvimos de todo. Incluso el baño con los delfines. La verdad es que no había muchos porque en esta época el agua todavía esta muy fría y se desplazan a otras zonas, pero tuvimos la oportunidad de meternos al agua con ellos, por supuesto con un traje de neopreno que nos prestaron. El problema fue el frió que hacia a la salida pero mereció la pena. El resto del crucero estuvo muy bien. El barco en el que fuimos también repartía el correo por las islas y a mediodía paramos en una de ellas a comer en las dos mejores horas del día porque hizo mucho calor y pudimos tumbarnos un rato al sol en la playa. Fue en este momento cuando me di cuenta de por que las ostras son baratas en este país, las había a miles en las rocas.

Tras el crucero dedicamos la tarde a visitar Waitangi (apenas lleva una hora hacer la visita pero vale la pena) y Russell, donde la visita dura todavía menos pero igualmente lo merece, donde nos quedamos a cenar después de tomar algo en lo que era el bar, casino, centro de reuniones... del pueblo, es decir en el único bar que había abierto que no era un restaurante (debe ser el único que abre todo el año...). Y después de eso nos fuimos de retirada al hotel porque al día siguiente teníamos que coger un vuelo a primera hora, destino Auckland donde continuaríamos en coche hacia las cuevas de Waitomo primero y Rotorua después.

jueves, 16 de octubre de 2008

CAPE REINGA

La siguiente etapa del viaje abarcaba la parte norte de la isla norte, con dos escalas principales: Kaitaia, donde el plan era visitar Cape Reinga y la 90 mile beach, y Bay of Islands. Así que después de recoger el coche que habíamos alquilado, nos pusimos en camino con idea de llegar a Kaitaia a media tarde habiendo hecho unas cuantas paradas por el camino. Este día nos dimos cuenta de que si vienes a este país con un itinerario preconcebido al final tienes que centrarte en llegar al destino, porque hay tantos sitios en los que merece la pena detenerse un rato que termináis por no llegar nunca. Eso es lo que casi nos ocurrió el primer día, en el que al principio parábamos en todas las playas, nos tomábamos nuestro tiempo... hasta que nos dimos cuenta de que no íbamos a llegar al hotel, que íbamos a perder un ferry que teníamos que coger a mitad de camino (cogimos el ultimo) y que en ese caso tendríamos que dar un rodeo de mas de 50 km, de noche y por una carretera demencial.

Independientemente de eso, la verdad es que el trayecto merecía la pena porque este país es como una postal. Montanas, lagos, ríos y playas se suceden una detrás de otra siendo cada cual mas bonita que la anterior. Con lo que el problema se reduce a disfrutar del paisaje y no pretender fotografiarlo todo, porque en ese caso no termináis nunca. Por resumir, es como un inmenso decorado de una película. Merece también la pena detenerse a ver los bosques de kauris, incluyendo algún ejemplar de unos 2000 años de antigüedad y alrededor de 18 metros de diámetro.

Finalmente llegamos a Kaitaia a primera hora de la noche y decidimos ir a cenar antes de ir al motel, porque corríamos el grave peligro de encontrarnos con todo cerrado si esperábamos un rato mas. Aquí se cena bastante pronto y mas tarde de las nueve es difícil encontrar algo abierto (por no decir imposible) y menos en pueblos tan pequeños como este, al menos en esta época.

Al día siguiente teníamos contratada una excursión para visitar Cape Reinga y la 90 mile beach. esta ultima en realidad mide 84 km y técnicamente, además de playa, es una carretera. Hubiésemos preferido ir por nuestra cuenta pero ninguna compañía te alquila un coche para ir por ella y, si aun así lo haces, en caso de un accidente la penalización es enorme. Así que fuimos con una excursión en autobús hasta Cape Reinga (por carretera a la ida), que para los maoríes es un lugar sagrado pues creen que es desde allí desde donde pasan al mas allá tras su muerte. Además es el lugar donde se juntan las aguas del mar de Tasmania y las del Pacifico. La verdad es que el paraje es espectacular y en cierto modo me recordó al cabo de Buena Esperanza. Después de eso fuimos a comer a una playita que hay al lado de allí y, tras eso, comenzamos el viaje de vuelta, pero en esta ocasión por la playa. Antes de eso nos detuvimos un rato en unas dunas para tirarnos con boogies y acabamos perdidos de arena y muertos de risa tras algunos frenazos mas bruscos de lo que seria deseable.

Lo de ir por una playa en un autobús es algo sorprendente. No se si se bañará alguien allí pero si algún valiente lo hace mas le vale tener cuidado con el trafico. Yo, visto lo visto no pondría mi toalla así como así en esa playa. De todas formas la playa en si es impresionante y con unas olas que harían las delicias de cualquier surfista. Tras una pequeña parada para ver el paisaje volvimos a Kaitaia, desde donde nos pusimos en camino directamente con rumbo a Bay of Islands, a poco mas de una hora de allí, donde teníamos pensado estar un par de noches, pero eso es ya otro capitulo...

lunes, 13 de octubre de 2008

AUCKLAND

Después de un viaje que ha resultado ser bastante pesado (no es para menos después de dos trayectos de entre once y doce horas en los que cruzas medio mundo), aterrizamos en Auckland que aunque no es la capital de Nueva Zelanda si es su ciudad mas importante y poblada. Y para no desaprovechar ni un solo minuto, en el mismo aeropuerto reservamos un crucero por la bahía en un velero que salia unas dos horas después de aterrizar, lo que nos dejaba el tiempo justo para ir al hotel, ducharnos y embarcar y ni un minuto de descanso para recuperarnos del jet lag.

La ciudad de Auckland esta edificada en torno a una gran bahía y tiene una orografía complicada, por cuanto que esta levantada sobre varias docenas de volcanes extintos que hacen que no pares de subir y bajar cuestas con un desnivel que pone a prueba las piernas de cualquiera.

No tardamos ni unos minutos en comprobar dos de los tópicos que lees en cualquier guia de Nueva Zelanda. El primero es el de que en Auckland se pueden vivir las cuatro estaciones el mismo día, cosa que comprobamos a los pocos minutos de embarcar (con un sol de justicia), cuando descargo un impresionante aguacero sobre nosotros que nos hubiese calado hasta los huesos si los del velero no nos hubiesen repartido a todos rápidamente unas capas de agua, todo esto con una bajada de la temperatura de unos cuantos grados. De todas formas unos minutos después dejo de llover y volvió a despejar con lo que volvimos a la situación inicial. Puesto que esto nos ocurrió nada mas llegar ya estamos escarmentados y desde entonces salimos con ropa para cualquier situación posible.

Y el segundo tópico que hemos comprobado es que todo habitante de Auckland lleva un marino dentro porque es difícil imaginar mas veleros juntos. No en vano presumen de tener el puerto deportivo mas grande de todo el hemisferio sur (desconozco si esto es cierto). De todas formas no es extraño que sean tan aficionados a la vela porque aquí el viento no para de soplar con fuerza.

Después de desembarcar, y puesto que la tarde seguía despejada, decidimos subir a la Skytower que, según los neozelandeses, es el edificio mas alto de todo el hemisferio sur y nos quedaba a un paso del hotel. Realmente mereció la pena porque las vistas de la ciudad y sus alrededores eran impresionantes (a 194 metros de altura, el resto hasta los 300 y pico que mide la torre es una gran antena). Y, dado que subir hasta allí salia 35$ y por 60$ te incluían la cena en el buffet del restaurante que había arriba (marisco incluido), optamos por quedarnos allí y aprovechar el viaje.

Al día siguiente tocaba patear la ciudad así que decidimos madrugar. Como ese era el único día completo que teníamos previsto pasar en Auckland tampoco quedaba otra alternativa. Así que después de desayunar cogimos un autobús que nos llevaba hasta las inmediaciones de uno de los muchos volcanes extintos que hay en la ciudad para empezar desde allí el paseo. Por el camino nos cayó un chaparrón de los que hacen que te den ganas de volverte al hotel pero, como hemos podido comprobar después en innumerables ocasiones, aquí el clima va por barrios y a un par de kilómetros de donde llovía (es decir, en el volcán) hacían falta las gafas de sol. Desde allí pudimos hacernos una idea de la ciudad. El centro es como el de todas las ciudades modernas que crecen rápido, es decir, lleno de rascacielos que están pegados a casas de un par de pisos y restaurantes de comida asiática (con su característico olor). Junto a el estaba el agradable barrio de Parnell, lleno de tiendas, casas de uno y dos pisos y restaurantes de todo tipo y, en general, con muy buena pinta.

Después de comer optamos por coger un ferry y cruzar la bahía para visitar Devonport (unos diez minutos de barco), que es otro barrio mezcla de zona residencial y turístico, un poco al estilo Parnell pero en pueblito y con unas vistas impresionantes del centro y el puerto de Auckland. En este barrio está la playa en la que se rodó la película de "El piano" y merece la pena darse un paseo por ella. Desgraciadamente no era un día como para bañarse. El viento era muy frío y el agua ni os cuento... Al final decidimos cenar en Devonport y volver después directos al hotel pues al día siguiente teníamos que recoger el coche para iniciar el itinerario por la isla norte y para esa primera etapa teníamos que recorrer bastante distancia.

sábado, 4 de octubre de 2008

PLAN DE VIAJE

Dentro de poco mas de tres días saldré de viaje. Y después de unas 26 horas de vuelo, 15 de escalas, 4 aeropuertos (Bilbao, Gatwick, Heathrow y Hong Kong) y 3 aerolíneas (Clickair, British y Cathai), aterrizaremos en Auckland para pasar algo mas de tres semanas en Nueva Zelanda y tres días en Sydney. Lo bueno de comprar el pasaje con Qantas es que la parada en Sydney sale gratis. Y lo curioso del caso es que entre todos los vuelos que tenemos que tomar no hay ninguno en el que el avión sea de esa compañía. En fin, cosas de las aerolíneas.

El plan es recorrer en ese tiempo las dos islas principales de Nueva Zelanda. A priori puede parecer mucho tiempo, mas que de sobra, pero desengañaos. Si de algo me he dado cuenta en todos los meses que llevo informándome y preparando estas vacaciones es que no es suficiente. Para hacer cuatro fotos bonitas y poder decir que he estado allí con una semana valdría (y esto sería aplicable a cualquier lugar del mundo). Pero para un país como ese, si lo que quieres hacer es patear, navegar y, por que no, un poco de adrenalina, da la sensación de que harían falta varios meses de los que, por supuesto, no dispongo. Y eso por no hablar de dinero.

Todo el viaje lo hemos preparado por internet y por nuestra cuenta. Una magnífica ayuda ha sido la web oficial de turismo de Nueva Zelanda: www.newzealand.com Tiene una herramienta para planificar tu viaje muy sencilla de manejar y de inestimable ayuda a medida que vas avanzando con tus planes. En todos los viajes que me he montado hasta ahora no he encontrado nada parecido y mucho me temo que voy a echar de menos algo así la próxima vez que quiera irme de viaje.

Empezaremos por la isla norte, entrando en el país por Auckland y acabaremos en la isla sur, saliendo por Christchurch con destino Sydney. En la isla norte la idea es, aparte de conocer Auckland, recorrer la parte norte de la isla (Northland, incluyendo Bay of islands, 90 mile beach y Cape Reinga) y la zona central, volcánica, haciendo paradas en Rotorua, Taupo y Tongariro, donde tenemos intención de hacer el Tongariro Crossing. Finalizaríamos el recorrido por la isla norte en Wellington, donde tomaríamos el ferry con destino a la isla sur.

Nuestra intención en la isla sur es descender por la costa oeste y subir luego por el este para finalizar en Christchurch, parando en Abel Tasman, Fox, Queenstown, Fiordland y Dunedin entre otros sitios. Todo el recorrido lo haríamos básicamente en coche, si bien algunos desplazamientos serán en avión. Aunque en la idea inicial esto no estaba previsto, lo cierto es que con el tiempo limitado que tenemos para estar allí el avión te permite ganar tiempo y a buen precio, porque la verdad es que los vuelos internos allí salen baratos.

En los próximos días, una vez que lleguemos allí, os iré contando las diferentes etapas que vayamos haciendo. Ahora queda empezar a preparar el equipaje, lo que no es fácil cuando tienes que llevar ropa para todas las estaciones. Es lo que toca cuando viajas en esta época por un país en el que el clima varía tanto de unas zonas a otras como en Nueva Zelanda.